Por Luis Morales-Marín*/
Colombia, a pesar de su elevada disponibilidad hídrica, enfrenta crecientes desafíos relacionados con la sostenibilidad de sus recursos de agua, como resultado de la interacción entre la variabilidad hidroclimática, el cambio climático y múltiples presiones antrópicas. Estos factores están generando alteraciones significativas tanto en la cantidad como en la calidad del recurso, con implicaciones directas para la seguridad hídrica y el desarrollo socioeconómico.
Desde el punto de vista hidroclimático, se evidencian cambios en los patrones de precipitación y en la dinámica de la escorrentía, caracterizados por una mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos, tales como sequías prolongadas e inundaciones. Estas alteraciones afectan la disponibilidad temporal y espacial del agua, incrementando la incertidumbre en la gestión del recurso. A esto se suma el retroceso de glaciares y la degradación de ecosistemas de alta montaña, especialmente los páramos, que desempeñan un papel clave en la regulación hídrica al actuar como sistemas naturales de almacenamiento y liberación gradual de agua.
En términos de calidad, las fuentes de contaminación son tanto puntuales como difusas. Las actividades extractivas, en particular la minería de oro, generan aportes de metales pesados que afectan los sistemas acuáticos y representan riesgos para la salud humana. De manera similar, la explotación de hidrocarburos conlleva la posibilidad de derrames y vertimientos contaminantes. Por su parte, el sector agropecuario contribuye a través de la escorrentía de nutrientes, pesticidas y materia orgánica, lo que puede desencadenar procesos de eutrofización y degradación de la calidad del agua en ríos, lagos y acuíferos. Este panorama se ve agravado por la limitada cobertura y eficiencia de los sistemas de tratamiento de aguas residuales.
El cambio en el uso del suelo constituye otro factor determinante. La expansión agrícola, la ganadería extensiva y la deforestación modifican procesos hidrológicos fundamentales como la infiltración, la evapotranspiración y la generación de escorrentía, alterando el balance hídrico de las cuencas. Asimismo, la construcción de infraestructura hidráulica, como embalses y represas, impacta la conectividad ecológica, el transporte de sedimentos y la dinámica natural de los ríos, con efectos sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
En el ámbito de la gestión, persisten retos asociados a la gobernanza del agua, incluyendo limitaciones en la coordinación interinstitucional, la implementación de enfoques de gestión integrada de cuencas y la participación efectiva de actores locales. Estas debilidades dificultan la formulación e implementación de estrategias adaptativas frente a escenarios de creciente variabilidad y cambio climático.
Frente a este contexto, resulta fundamental fortalecer los sistemas de monitoreo hidrometeorológico y la disponibilidad de datos de alta resolución, así como promover el uso de modelos hidrológicos avanzados que permitan mejorar la comprensión y predicción de los procesos hidrológicos. Igualmente, es necesario consolidar sistemas de alerta temprana y apoyar la toma de decisiones basada en evidencia científica. La adopción de prácticas productivas sostenibles, el control efectivo de vertimientos y la implementación de soluciones basadas en la naturaleza, orientadas a la restauración y conservación de ecosistemas estratégicos, son elementos clave para avanzar hacia una gestión más resiliente del recurso hídrico.
En conjunto, estos enfoques permiten abordar de manera integral los desafíos actuales, promoviendo la sostenibilidad de los recursos hídricos en un contexto de alta complejidad ambiental y climática.

*Department of Civil and Agriculture Engineering, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia
Morales-Marín, L. A., Rodríguez, E. A., & Jaramillo, F. (2026). Water resources challenges in Colombia: hydrological science solutions for a sustainable future. Hydrological Sciences Journal, 1–20. https://doi.org/10.1080/02626667.2026.2631143

