Las fronteras invisibles de la lluvia: repensando la gestión del agua

Por José A. Posada-Marín*/

La gestión del agua suele abordarse desde los límites de las cuencas hidrográficas, bajo el supuesto de que las precipitaciones que alimentan un territorio se originan principalmente dentro de su propio sistema hidrológico. Sin embargo, los avances recientes en hidroclimatología han mostrado que una parte importante de la lluvia proviene de la humedad atmosférica transportada desde regiones distantes a través de la circulación atmosférica. Este concepto ha dado lugar al término precipitationshed -cuenca aérea o atmosférica-, que describe el conjunto de regiones que aportan humedad a las precipitaciones de un territorio determinado.

En este estudio analizamos la cuenca aérea de una cuenca hidrográfica que, desde el punto de vista hidrológico, no es transfronteriza. Tradicionalmente, este tipo de cuencas se consideran sistemas relativamente autónomos en términos de gobernanza del agua, ya que sus límites se encuentran dentro de un solo país. Sin embargo, nuestros resultados muestran que, aunque la cuenca no cruza fronteras políticas, las regiones que contribuyen a su precipitación sí lo hacen. Esto significa que los procesos que afectan la disponibilidad de humedad atmosférica —como cambios en el uso del suelo, deforestación o variabilidad climática— pueden ocurrir fuera de la cuenca e incluso fuera del país donde se ubica.

Para identificar estas fuentes de humedad utilizamos herramientas de modelación atmosférica que permiten rastrear el origen de la evaporación que finalmente precipita en la cuenca de estudio. Los resultados evidencian que una fracción significativa de la lluvia proviene de regiones ubicadas a grandes distancias y, en algunos casos, en territorios bajo distintas jurisdicciones nacionales. Este hallazgo resalta que la seguridad hídrica local puede depender de procesos ambientales que ocurren más allá de los límites administrativos o hidrológicos tradicionales.

Las implicaciones de estos resultados son relevantes para la gestión de los recursos hídricos. En un contexto de cambio climático y transformación del territorio, las alteraciones en las áreas fuente de humedad pueden modificar los patrones de precipitación en regiones que aparentemente no tienen una conexión directa con esos cambios. Por ejemplo, la deforestación o la degradación de ecosistemas en zonas que contribuyen humedad a la atmósfera puede reducir la cantidad de precipitación que recibe la cuenca receptora.

Este estudio plantea así un desafío emergente para la gobernanza del agua: incluso las cuencas consideradas “no transfronterizas” pueden depender de procesos atmosféricos que sí cruzan fronteras. Por lo tanto, comprender y gestionar las interdependencias hidroclimáticas entre regiones se vuelve fundamental para diseñar estrategias de manejo del agua más integrales y resilientes. En este sentido, el concepto de precipitationshed ofrece una perspectiva complementaria que amplía la visión tradicional de la gestión basada únicamente en los límites de las cuencas hidrográficas.

Esquema conceptual de las contribuciones de humedad a la cuenca del río Magdalena. Las flechas azules representan el transporte de vapor de agua desde los océanos Pacífico y Atlántico (precipitación oceánica), que en conjunto aportan aproximadamente 62 % de la precipitación total. El 38 % restante corresponde al reciclaje terrestre de humedad o TMR (Terrestrial Moisture Recycling), generado dentro de la cuenca aérea continental que alimenta la lluvia de la cuenca (precipitationshed). Este reciclaje se divide en LMR (Local Moisture Recycling, 8 %), que representa la fracción de precipitación originada por evapotranspiración dentro de la propia cuenca, y RMR (Regional Moisture Recycling, 30 %), correspondiente a la humedad reciclada en otras regiones continentales que posteriormente es transportada por la atmósfera hacia la cuenca. El gradiente de colores (verde–rojo) ilustra la contribución relativa de la evapotranspiración continental a la TMR.
Esquema conceptual de las contribuciones de humedad a la cuenca del río Magdalena. Las flechas azules representan el transporte de vapor de agua desde los océanos Pacífico y Atlántico (precipitación oceánica), que en conjunto aportan aproximadamente 62 % de la precipitación total. El 38 % restante corresponde al reciclaje terrestre de humedad o TMR (Terrestrial Moisture Recycling), generado dentro de la cuenca aérea continental que alimenta la lluvia de la cuenca (precipitationshed). Este reciclaje se divide en LMR (Local Moisture Recycling, 8 %), que representa la fracción de precipitación originada por evapotranspiración dentro de la propia cuenca, y RMR (Regional Moisture Recycling, 30 %), correspondiente a la humedad reciclada en otras regiones continentales que posteriormente es transportada por la atmósfera hacia la cuenca. El gradiente de colores (verde–rojo) ilustra la contribución relativa de la evapotranspiración continental a la TMR.

*Escuela Ambiental, Facultad de Ingeniería, GIGA, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia; Department of Physical Geography and Bert Bolin Centre for Climate Research, Stockholm University, Stockholm, Sweden & Grupo de Investigación en Innovación Digital y Desarrollo Social INDDES, IU Digital de Antioquia, Medellín, Colombia.


1Posada-Marín, J.A., Rendón, A., Jaramillo, F. et al. The Transboundary Precipitationshed of a Non-Transboundary Watershed: Emerging Challenges for Water Resources Management. Water Resour Manage 40, 110 (2026). https://doi.org/10.1007/s11269-025-04450-w